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LA EXTINCIÓN DEL DOMINIO FEUDAL DE PUENTES

Novo artigo de D. Enrique na Revista das Festas Patronais, correspondente ao ano 1972 e que leva por título “LA EXTINCIÓN DEL DOMINIO FEUDAL EN PUENTES” e no que se atopa algo curioso que é un debuxo de como sería a nosa Vila no século XV.

Este debuxo está incluído no seu borrador do libro que temos no Museo Etnográfico e non aparece no libro editado de “HISTORIA DE PUENTES DE GARCÍA RODRÍGUEZ” do ano 1976 e no que si aparece un cadro de D. Raúl Otero Formigo, “de la entrega da altiplanicie del Eume a D. García Rodríguez” e que está baseado neste debuxo.

Con algún erro ao me humilde entender, pois penso que o castelo non sería tan grande e estaría situado máis atrás, pois a rúa San Xoán sería a rúa orixinaria da Vila e no debuxo non aparece; aparecen os ferros na ponte, e son posteriores… e algunha cousiña máis. Mais está logrado, representa o inicio da nosa Vila a carón do río Eume e, na súa orixe, puido moi ben ser algo semellante.


No artigo, D. Enrique, fálanos da extinción do dominio feudal nas Pontes, proporcionándonos detalles da mesma.

ANO 1972
LA EXTINCIÓN DEL DOMINIO FEUDAL EN PUENTES
Por D. Enrique Rivera Rouco – Presbítero
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La planicie de Puentes de García Rodríguez ha sido uno de los parajes más preferidos por el hombre prehistórico y por los Celtas, como prueban las abundantes “medoñas” y “castros” en ella existentes.

Asimismo fue objeto de la ambición de los señores feudales y, desde antaño, sigue siendo lugar especialmente elegido por los forasteros para veranear y participar en sus fiestas patronales.

Nada de extraño tienen estos hechos si tenemos en cuenta, por una parte, las características temperamentales de los habitantes,, en que caben destacar: la sencillez y mansedumbre así como la acendrada hospitalidad para con los visitantes, y, por otra, el suave clima atlántico de que disfruta y el paisaje de ensueño que le engalana.

En efecto, la Villa de Puentes levanta la frente en un valle extenso, muy alegre y pintoresco, con frondosas arboledas, tupidos trigales y floridos campos, surcados por el Río Eume y varios arroyos que le saludan y se zambullen en su regazo, formando un bello conjunto, al que contribuyen la risueña perspectiva que ofrecen el antiguo y los modernos caseríos y las aldeas circundantes, resaltando sobre el verde follaje de que está cubierta tan pintoresca campiña; desparramadas en las tres dimensiones del espacio, son como brisa que siempre impulsó las cuerdas de la lira bucólica de nuestros poetas y que infundió los ánimos sensibles.

Llevan en su memoria los aconteceres de muchas centurias; los recuerdos de nuestra antigua nobleza y los episodios de la vida de muchas generaciones (“cada corredoira túa mil segredos ten de amores”) Mas, ante el riesgo de que este pobre trabajo sea excesivamente prolijo, ciñéndonos al enunciado del tema, diremos que nuestro Valle también fue esclavo del feudalismo, de aquel sistema de organización político-social de la Edad Media, de origen germano, al que definieron los historiadores: “la desventura de nueve siglos”, cuna de las sociedades modernas capitalistas, ya que organizó a Europa y determinó su estado durante mucho tiempo y que vino a ser algo así como la servidumbre del pueblo y el decaimiento de la autoridad de los reyes.

Así pues, durante el largo período desde el siglo XIV al XIX, fue Puentes una posesión feudal, perteneciente a la Provincia de Betanzos y que constituía una de las seiscientas cincuenta y seis jurisdicciones o cotos que integraban el antiguo reino gallego.

El señor feudal era la máxima autoridad, un poco contrarrestada por la magistratura municipal, apoyada por los reyes, quienes, al ver menguado su poder con el feudalismo, buscaron como contrapeso la importancia del elemento popular estableciendo la autoridad municipal de los concejos (prolongación de las curias de los romanos y de los “concilium” de los godos); el Concejo de Puentes era presidido por un Alcalde Mayor nombrado directamente por el Rey (de ahí el título de “Constitucional” que lleva nuestro Ayuntamiento), varios Oficiales Menores de gobierno y de Justicia y un Corregidor, normalmente nombrado por el señor feudal; si bien, los cargos de Alcalde y Corregidor estuvieron casi siempre unificados en la misma persona; así, en 1.798, Don Blas Antonio Pita da Veiga, vecino de Gondré, era “Juez y Justicia Ordinaria, Merino y Alcalde de Puentes”.

El local o sede de dichas funciones era el edificio número 1 de la Plaza de la Iglesia (hoy remozado). Centrándonos en el tema, mencionaremos brevemente el número de dueños feudales que hubo de soportar nuestro Pueblo: Fue el primero D. García Rodríguez de Valcárcel, nieto de Nuño de Andrade, quien recibió el citado feudo en 1375, merced del Rey Enrique I, construyó el puente viejo (el de los hierros) y la fortaleza, ante la cual fue apareciendo la primitiva Villa y la nave mayor de la actual Iglesia (construida en 14441).

Nos referimos a su principal castillo que, ubicado en la finca de Perfolla, dejó de ser habitado a partir del año 1600 y, entrando posteriormente en ruina, fueron utilizadas sus piedras en al construcción de las casas y del campanario de la Iglesia Parroquial.

Hasta el 1420 D. García Rodríguez perdió este feudo y sus fortalezas por orden de Enrique III, quien lo permutó al Sr. Andrade a cambio de unos barcos que necesitaba y que no tenía el García.

Era D. Fernán Pérez de Andrade familiar de nuestro Sr. Feudal, pero su temible enemigo y rival; inició una poderosa dinastía, con el título de Condes de Andrade y de Villalba, que dominaron nuestra tierra durante un siglo; mas, por el año 1540, como consecuencia de parentescos y falta de sucesión, la Casa de Andrade pasó a la de Lemos; desde entonces hasta finales del siglo XVIII nuestra Villa dependió del Señorío de Lemos, el principal condado de Galicia.

Nació dicho condado en 1366 al recibir tal título el Sr. Hernán Ruíz de Castro (siendo ya Conde de Trastamara), a quien sucedieron: Rodrigo de Castro Osorio, Fernando Ruíz de Castro; etc. hasta Ginés de Castro, que murió sin sucesión a fines del siglo XVIII, disolviéndose también este gran Condado.

Eran estos Condes, al mismo tiempo, Virreyes en el extranjero, por eso el escudo de Puentes ostenta una corona de virrey sobre el conjunto formado por los dos antiguos puentes y el castillo.

Durante el largo mandato, de dos siglos y medio, que sobre nuestro pueblo ejerció la Casa de Lemos, nuestros antepasados cotizaban una renta anual, bastante elevada en aquel entonces; más de cien reales, en total, y sufrieron la opresión y menosprecio típicos del feudalismo. Al desmoronarse la Casa de Lemos se inicia la terminación del dominio feudal en Puentes (objeto de este trabajo y que trataremos más detalladamente).

La falta de sucesión obligó a este Condado a fusionarse con el Ducado de Alba de Tormes, cuyos duques son procedentes de D. Fernando Álvarez de Toledo, quien recibiera tal título, en 1439, por gracia de D. Juan II.

Por esas fechas (finales del sigo XVIII) era duquesa de Alba Dª María del Pilar de Silva (la 13ª Duquesa); no dejó descendencia, por eso le sucedió, en 1802, su sobrino D. Carlos Miguel Stuart Fitz James Silva Álvarez de Toledo, Duque de Berwick y Liria, unificándose los tres ducados hasta la fecha, en que ostenta dicho título D. Luís Martínez de Irujo Artacoz, Presidente del Instituto de España.

El Valle de Puentes fue divido en dos posesiones: una correspondiente a los sobrinos de la última Condesa de Lemos (Ginés de Castro) y la otra cayó en poder de la Casa de Alba, representadas aquí por los Sres. de Cora, siendo dominado desde entonces (1775) nuestro pueblo mediante los dos célebres “Vínculos”: el Vínculo de Castro (de Lemos) y el Vínculo de Cora (de Alba), (vínculo = conjunto de bienes, sujetos al perpétuo dominio de una familia).

Las posesiones del Vínculo de Castro ocupaban toda la parte N. E. de Puentes: desde el Caneiro al Chamoselo; comprendían cinco lugares: los dos de La Cuíña (trabajados por José Barro y Benita Ferreiro), el de Narón (por Gaspar Blanco), el de Los Chaos (por Antonio Rivera) y el de La Costa (por Luis Rivera).

Casi todo el resto del Valle pertenecía al otro Vínculo; decían los antepasados que “las cuatro salidas de Puentes eran de Cora”; comprendía los lugares de: Tras do Rego, Chamoselo, Cortes, el de Casimiro da Balsa, el del Fidalgo de Tras del Puente y el del Campo (este último ocupaba toda la parte nueva de la actual Villa, el Barreiro, Perfolla, el Poblado, etc. y tenía por casa la actual número 19 de la Calle Menéndez Pelayo, única entonces en aquel contorno).

Se hallaban intercaladas unas pequeñas colonias del Terrateniente D. Joaquín Romero, dueño de Gondré y de la mitad del Freijo; tales posesiones eran los lugares de Pena do Golpe (Loureiros), Casanova y la finca hoy llamada de “Canta la rana”, en Tras del Puente, esta última, que entonces denominaban “Obra Pía”, estaba destinada a sostener el pequeño hospital en aquellos tiempos existente en la plaza de su nombre (hoy de Cervantes).

La parte occidental de la planicie era un espeso bosque, en el que nuestros terratenientes solo cultivaron una zona del Portorroibo, que dependía directamente de la Esposa del Conde y que por eso la denominaban “Varosa” o finca de la Varonesa.

Dicho sea de paso que la aldea de Vilavella no fue parte del feudo, por existir como propiedad particular cuando D. García Rodríguez tomo posesión. Dicha aldea es, por tanto, muy antigua; de ahí su nombre. La Iglesia que posee, de líneas románicas, denota mayor antigüedad que la de Puentes.

Asimismo también era del dominio particular la finca de la Iglesia, que procediendo de una antiquísima fundación, hallábase ubicada en la zona del Carmen, con la casa y Capilla propias y comprendía un amplio polígono (desde el Grupo Calvo Sotelo al riachuelo “Rego do Campo”, de más de cuatro hectáreas hasta la “desamortización” de Mendizábal en que fue usurpada.

Así estaba constituida en Puentes la denominación feudal en su última época, cuya decadencia se verificó en tres etapas o sucesivas efemérides que determinaron su extinción:

a) – El aforamiento de los vínculos, en 1828,

B) – Las transacciones de los mismos, a finales del siglo, y

c) – La redención de los “foros” en 1927.

Constituyó, por tanto, el primer golpe contra la opresión feudal la Real Orden de Fernando VII, en que obligaba a aforar todos los “vínculos” y “mayorazgos”. Consistía esta operación en ceder perpetuamente al inquilino el “dominio útil” de la propiedad, gravado por un canon foral, quedándose el terrateniente con el “dominio directo” y también con el derecho de percibir el canon y el derecho de “laudemio”, en virtud del cual, si el inquilino deseare vender su dominio útil, tendría preferencia el Señor, al que debían avisar con dos meses de antelación, y, no queriendo comprar, percibiría la décima parte; todo ello so pena de volver a constituirse en dueño absoluto.

Desde entonces los lugares de Puentes se llamaron “foros” en vez de “colonias”, como les denominaban anteriormente. Las propiedades del Vínculo de Castro fueron aforadas por el dueño, D. Joaquín de Castro, el 6 de Marzo de 1828, ante el escribano lucense, D. Antonio Estévez.

El canon foral que hubieron de pagar anualmente desde entonces cada uno de los inquilinos constaba de cuatrocientos reales, un carnero (valorado en cuarenta y ocho reales) y seis libras de manteca (valoradas en otros cuarenta y ocho reales).

En la misma fecha fue aforado el otro Vínculo y en análogas condiciones, por el dueño, D. Esteban Cora. Estos dominios o usufructos fueron inscritos, unos años después, en el Registro de la Propiedad de Ortigueira, en el tomo 60, libro IV correspondiente al Ayuntamiento de Puentes.

Con profunda satisfacción nuestros antepasados se sintieron dueños de algo y con alguna personalidad, ya que hasta entonces solo fueran esclavos servidores.

Hacia finales del siglo XIX, hallándose nuestros terratenientes aquejados por problemas económicos, decidieron enajenar sus posesiones de Puentes. El Vínculo de Castro fue comprado por D. Antonio Castro Pérez, vecino de Castro de Rey (Lugo) y el Vínculo de Cora lo compró D. Sergio Rivera Chao, vecino de Puentes, en el Lugar del Campo. El primero siguió el sistema de arrendamiento foral, pero con mayor benignidad y humanismo que los anteriores. D. Sergio Rivera, “el hombre rico de la comarca”, explotó y benefició sus amplias propiedades del lugar del Campo, para lo que contrató los vecinos de Puentes, a quienes pagaba buenos jornales, con él experimentó el Pueblo de Puentes un amo vecino, justo y amable.

En la primera década de nuestro siglo, D. Sergio compró las minas de hierro de Villaodrid, uno de los principales criaderos de España que llegó a producir trescientas mil toneladas anuales, para cuya explotación fue vendiendo su gran propiedad de Puentes pasando ésta a los vecinos compradores, finalizando así el dominio feudal del Vínculo de Alba.

Se comenzaron a construir entonces las casas de la Avda. del Generalísimo y de la Calle Magdalena (antes solo existían las tres antiguas calles del Pueblo viejo y unas muy pocas casas en al Calle de José Antonio).

Quedaba como resabio del feudalismo, el otro Vínculo (el de Castro), con sus cinco lugares, que feneció en 1927 con el decreto del Jefe del Gobierno, D. Miguel Primo de Rivera, en que obligó a redimir los “foros” a favor de los inquilinos, por precio de tasa (el cuatro y medio por cien del valor estimado pro la Comisión Provincial). Con ello, los colonos pasaron a ser propietarios de una vez para siempre.

Así pues, el 13 de Julio de 1927, la entonces propietaria del mencionado Vínculo, Dª Consuelo Castro Penabad, vecina de Castro de Rey, efectuó la redención ante el Notario Lic. D. José Diez del Corral y Bravo, de Lugo, percibiendo la indemnización legal que importó por cada lugar 2.755,55 pts., con lo cual se extinguió definitivamente la dominación feudal en nuestro Pueblo.

Tal ha sido, en síntesis, la trayectoria del feudalismo en nuestra amada tierra y su decaimiento en fecha no lejana.

Puentes posee, por tanto, detrás del gran auge e industrialización actuales, una brillante historia de paz y valores humanos con su Nobleza y servicio a los Reyes.

Es hoy un pueblo próspero y floreciente, si bien heterogéneo debido a la creciente inmigración de los últimos años; mas no por eso pierde sus virtudes hospitalarias; sigue siendo el Pueblo humilde y pacífico donde la Naturaleza vistió sus mejores galas.

¡¡¡Viva Puentes!!!

Texto e imaxe aportada por Xose María Ferro, director do Museo Etnográfico Monte Caxado de As Pontes

ACTUALIDAD DEL AGRO DE LA COMARCA DE PUENTES

Imaxe dun hórreo vello

Na Revista das Festas Patronais do ano 1975, atopámonos cun artigo de D. Enrique relacionado, en certo xeito, co publicado a pasada semana que se lembran levaba por título A CRISIS DO ENTORNO RURAL DAS PONTES. Este de hoxe é ACTUALIDAD DEL AGRO DE LA COMARCA DE PUENTES e nel, D. Enrique, primeiro fai un análise das características climáticas e do chan pontés, para logo analizar a situación do noso agro e aportar algunhas posibles solucións.

D. Enrique nacera no seo dunha familia labrega e sabía o que era o traballo no campo, coñecía o esforzo que había que facer para obter unha colleita, sabía en que condicións se traballaba, coñecía a terra, sabía que produtos podía dar e sabía, tamén, que os sacrificios eran moitos para obter ben pouco. Era unha vida de subsistencia, sen beneficios, a do labrego pois os métodos de produción seguían a ser os de toda a vida, sen modernizar.

Ano 1975

ACTUALIDAD DEL AGRO DE LA COMARCA DE PUENTES

Por D. Enrique Rivera Rouco

Paralelamente al auge industrial de nuestra Villa contrasta el desnivel económico y humano del restante Municipio, que vive pobremente a pesar de ser una zona rural rica en las condiciones naturales de que está dotada; alcanza la extensión de 153 km. cuadrados de territorio que, aunque accidentado en su mayor parte, posee óptimas aptitudes ganaderas y agrícolas, pues se trata de un suelo idóneo para rendimientos satisfactorios si se usaran métodos apropiados de producción.

Su clima es templado; alcanza en Enero 21º de temperatura máxima y 1º de mínima; y, en Julio, 37º de máxima y 1/5º de mínima. La presión atmosférica suele ser del orden de 739,7 mm. Hg. máxima y 708,2 mm. Hg. mínima.

Lo fertilizan superabundancia de manantiales, a la par de las frecuentes lluvias (acostumbra a llover un promedio de 13 días en Enero, 16 en Marzo, 6 en Julio y 16 en Diciembre).

El suelo en sí, aunque poco humificante es ácido y depara un rendimiento de primer orden tratándolo con compuestos de Potasio y Fósforo. Son altamente fértiles los valles, como los de Merlán y Sucadío en El Freijo; Calvela en San Mamed; Gondré, Veiga y los alrededores de la Villa en Puentes; etc.

Formados por sedimentación, contienen el 8% de materia orgánica, el 3,6% de carbono, notable cantidad de arena y pequeñas porciones de grava, y son útiles para toda clase de cultivos. La parte montañosa es de origen volcánico; en su constitución abundan la grava, el limo y la arcilla.

Al estar entretejidas de manantiales, las montañas de Puentes forman un sector eminentemente ganadero y, de hecho, alimentaban, en años atrás, muchos miles de cabezas de ganado caballar, vacuno y lanar, cuya riqueza fue cortada de raíz por el Patrimonio Forestal que, al prohibir el pastoreo, hirió de muerte la débil economía de nuestros paisanos, principalmente en El Freijo, Deveso y San Mamed.

Más, paradójicamente, y volviendo al comienzo del tema, sobre esta tierra adornada de buenos recursos naturales continúa languideciendo el pobre labrador, en viviendas carentes de los medios más elementales (incluso sin luz eléctrica), cultivando unas parcelas cada vez más exiguas y con métodos trasnochados.

En las eras ya no destacan airosas las “medas” de trigo, ni la finca del lugar exhibe su riqueza de patatas, ni enseñorean la casa los huertos de tubérculos y hortalizas, ni retozan las reses en la cercana vertiente…

Los jóvenes han emigrado y los mayores malviven hundidos en la soledad y aislamiento no solo físico sino mental. ¿A qué se debe esta sombría situación de nuestro agro? El campesino de Puentes comparte la suerte de los restantes agricultores gallegos; el área rural gallega sufre creciente decadencia y las causas son las mismas para toda la Región.

Esta agonía ha aumentado intensamente en las últimas décadas, en que el joven gallego se le presenta con facilidad un único (aunque lamentable) medio de mejorar su suerte: la emigración.

Pero la pregunta sigue en pie: ¿Por qué éstos males en Galicia? Para comprenderlo debidamente sería preciso repasar la historia de nuestro pasado desde los comienzos del régimen feudal el pueblo gallego fue constantemente vejado por la nobleza y por la Corte Castellana.

Una sucesiva y copiosa acumulación de traumas fue gravitando sobre nuestros antepasados hasta acarrear la decadencia de la Región.

Desde tiempos tan remotos Galicia cayó en la postración, sin que hubiera desde entonces a la fecha ayuda para levantarla. Es natural que, con tanta incomprensión y desamparo, el viejo Reino de Galicia se fuese replegando sobre sí mismo, reconociéndose en los achaques psicosociales de la desconfianza y el “trasacordo” No ha de extrañar pues la deserción continua de braceros agrícolas, dejando carta blanca al tojo para que invada su fértil solar.

Es la emigración la sangría de nuestra tierra, mal pretérito y presente; antes, a la siega de Castilla, a Cuba y Méjico; actualmente -y en muy mayor escala- a Inglaterra, Suiza, Francia y a centros industriales dela Península. Nadie podrá pensar que el gallego emigra por gusto.

El alma gallega, apegada al “terruño”, no es ansiosa de caminos en la tierra ni de estelas en la mar si la miseria y opresión no le obligaran.

El Cancionero Popular es elocuente; en él pueden verse glosadas “as estreituras da vida” y los malos tratos recibidos por el “labrego”, viéndose obligado a ser introvertido y desconfiado.

¿Qué reformas debe haber y debiera haber habido ya? Los Sociólogos y Economistas son los autorizados para hablar. Podemos, no obstante, alegar algunos datos que saltan a la vista, incluso de quienes no estamos versados en estas materias.

En vez de la extraversión del ahorro gallego, de la alineación del capital y de la incumplida misión de los Bancos de Fomento, debieran ocurrir la modernización del agro, con la consiguiente concesión de créditos y subvenciones, organización de cooperativas, exterminación del aparcelamiento y minifundio, garantía de demandas de productos. Implantación de industrias, mejoras de vivienda, etc. Todo lo que vinieron disfrutando en mayor escala las demás Regiones Españolas.

Texto e fotografía aportado por Xose María Ferro, Director do Museo Etnográfico Monte Caxado de As Pontes.

APRENDIENDO A CAMINAR COMO CARLOTA

Una anécdota reciente me ha sorprendido gratamente. Mi pequeña Carlota se encontraba con nosotros en cierto evento al que habían acudido también otros niños con sus padres. Mientras que la mayoría de aquellos niños seguían pegados a sus padres, intimidados por cuanto estaba sucediendo a su alrededor, nuestra pequeña Carlota correteaba de aquí para allá alegre y feliz, buscando compañeros de juego ¿Dónde había encontrado ella la confianza que le permitía enfrentarse con desconocidos? ¿Y por qué los demás niños estaban intimidados? Carlota era una niña tímida pero adoraba a su abuela, que la cuidaba durante el día, le preparaba la comida, la entretenía y mimaba mientras su madre estaba trabajando. Fue seguramente esta convivencia amorosa con su abuela la que le inspiró una confianza esencial en la vida. Los demás niños, en cambio, criados en las guarderías, al verse entre desconocidos, revivieron el miedo a la separación que la guardería había dejado en ellos.       

Presencia, confianza, separación y miedo forman parte de nuestra vida y son esenciales para comprender el evangelio de Marcos.

Empecemos despejando ciertos obstáculos que nos impiden entender el evangelio. Los biblistas coinciden unánimes en que la conclusión del evangelio marcano no es obra de Marcos, esto es, del mismo autor que da su nombre al evangelio. El vocabulario y el estilo de esta parte conclusiva son diferentes del resto. Además, los versículos 10-20 tejen un texto que toma prestados muchos elementos a Lucas, a su evangelio -alusión a los discípulos de Emaús- y a los Hechos de los apóstoles -los apóstoles imponen las manos a la gente para curarla, Pablo se deja morder por una víbora sin sufrir daño alguno- . Debió de parecer, tal vez, inaceptable que el evangelio terminase con unas mujeres llenas de miedo ante la tumba vacía. Había que buscar otro final mejor. Ahora bien, ¿por qué recordar ahora todo esto? Para no caer en la tentación de contemplar la escena evangélica como un relato cinematográfico de hechos que fueron sucediendo uno tras otro. Si caemos en esta tentación el evangelio pierde, ante nosotros, todo su sentido.

Vayamos a lo esencial. Se nos comunica un mensaje de Jesús que nos invita a difundir por todo el mundo la Buena Nueva que Él mismo se ha pasado la vida proclamando, con la seguridad de que acogerla en la fe será liberador, es decir, permitirá acabar con el mal y con las barreras sociales, hasta el punto de que la enfermedad y la muerte ya no tendrán poder alguno sobre el creyente. Luego se nos dirá simplemente que Jesús va a estar ausente en adelante porque ha pasado al mundo de Dios para compartir sus prerrogativas. Por su parte, los discípulos han respondido a la llamada misional y han visto realizada la consoladora promesa de Jesús.

¿Cuál es la llave que permite descubrir el sentido profundo de este relato?: la fe. De hecho, las escenas precedentes insisten en la incredulidad de los discípulos que se niegan a creer el anuncio de María Magdalena o el de los dos discípulos por el camino, hasta que Jesús les sale al encuentro y les reprocha su incredulidad, antes de enviarlos a la misión. Ahora bien, cuando hablamos de fe, ¿de qué estamos hablando, en realidad?

Conservo en mi memoria el recuerdo de un santo varón, sacerdote en la Sociedad misionera de los santos apóstoles, que, sin ser en absoluto un intelectual, cursó estudios teológicos a edad avanzada. Los exámenes eran una tortura para él. Una tarde, víspera de examen al día siguiente, se puso a rezar preguntándose cómo podría aprobar una materia que le resultaba tan difícil: «Señor, yo sé que tú me amas y me has llamado a ser sacerdote. Mira mis dificultades. Ven en mi ayuda. Necesito un 60 % para aprobar. Si lo consigo, ni más ni menos, sabré que ha sido tu aprobado, no el mío». El sacerdote aprobó el examen con su 60 %. Lo que quiero destacar de esta historia es el sentimiento de aquel hombre, que se sabía amado y sostenido. Gracias a él se puso a rezar con la confianza de que le iba a ir bien en el examen. La fe brota en la experiencia de un amor incondicional. Empieza normalmente en casa y  alcanza dimensiones insospechadas cuando se abre al amor infinito que está en el origen del universo. Lo vemos en los evangelios, que asocian el bautismo de Jesús a su experiencia de sentirse amado por Dios: «Tú eres mi Hijo, el predilecto». Es lo que viene a decir, en definitiva, el creyente: «yo soy alguien valioso y querido, no estoy solo y sí embarcado en una aventura que me supera. Poco importan las dificultades y sufrimientos: esta aventura tendrá un desenlace venturoso, aunque pase por la muerte». Esta confianza esencial cambia por completo el horizonte: aunque haya crisis dolorosas, rupturas que desgarren las entrañas, clamorosos fracasos que nos dejen perdidos, nunca llegará a desaparecer del todo la sensación de que nada de esto podrá acabar con nosotros y, al final, resucitaremos.

    
Es un mensaje como éste lo que se pone en boca de Jesús: los creyentes podrán expulsar las pulsiones malignas (demonios) y y frenar el avance del mal en cualquiera de sus formas; los creyentes saldrán de la prisión de su pequeño mundo y se abrirán confiados al universo mundo (hablarán lenguas nuevas); los creyentes sabrán cómo hacer para que sus experiencias de daño y aparente destrucción (serpientes, venenos mortales) no puedan destruirles; los creyentes ejercerán un influjo saludable sobre los demás (los enfermos sanarán). Es la misma fe gracias a la cual la ausencia de Jesús se transforma en una presencia nueva, la Ascensión: Jesús comparte a partir de ahora las prerrogativas de Dios y nosotros podemos así percibir su presencia de una manera nueva.

Este relato forma parte de la liturgia de la Ascensión, que se celebra cuarenta días después de Pascua ¿Necesita Jesús cuarenta días para alcanzar el mundo de Dios? Desde luego que no. Su muerte y su tránsito hacia la dimensión divina son probablemente una sola y misma cosa ¿Por qué hablar, entonces, de cuarenta días? Con este número simbólico se sugiere el tiempo que necesitamos para abrirnos a la fe, como los cuarenta años en el desierto que necesitaron los israelitas para alcanzar la tierra prometida. Cuando dejamos que la fe guíe nuestra vida renacemos a una vida nueva, ya no hablamos de la Ascensión de Jesús sino de la nuestra y caminamos confiados como Carlota ¿Estamos dispuestos a embarcarnos en esta aventura?

Texto original de André Gilbert y traducido por V.M.P.

A CRISIS DO ENTORNO RURAL DAS PONTES

A construción de ENDESA, ano 1973

As Pontes nos anos 70 comezou a sufrir un cambio nas súas actividade económica e social moi fortes e que repercutiron moito na vida de moitos ponteses. Ata os anos 70 a vida dos ponteses era, por un lado, labrega e, por outra, industrial (Empresa Nacional Calvo Sotelo), pero conxugándose, pois había moita xente que ademais de traballar na Empresa cultivaba a terra e coidaba o gando.

Malla na Vilavella anos 40-50, na casa dos Armeiros da Vilavella.

A partir dos anos 70, coa chegada de ENDESA, o troco na vida dos ponteses vai a ser moi forte, pois os bos soldos, as expropiacións, os cambios de lugar de residencia (pasando moita xente de vivir no rural a vivir no pobo)… van dar lugar a unha volta completa na vida da maioría dos ponteses.


D. Enrique, coma todos os ponteses que vivimos aquela época, decátase destes trocos e así o expresa neste artigo da Revista das Festas Patronais do ano 1979.

A CRISIS DO ENTORNO RURAL DAS PONTES

A entusiasta Comisión das Festas do Carme pregoume a aportación dunhas verbas para Revista Informativa.

E, igual que noutras ocasións, vou intentar cumprir o encargo dentro da angostura das miñas limitacións de todo tipo. Desta vez, facendo unha reflexión encol da vida decadente das nosas aldeas, e partindo da simple observación, a través dos últimos lustros, queda suficiente base para calcular a devandita ruína do agro.

A agonía do campo é un feito palpitante. Quen cotexe as estadísticas de fai vinte anos e da data actual descubrirá un panorama aterrador: na Freguesía das Pontes quedaron valeiras nestas dúas décadas, un total de trinta e catro casas, nos Barrios de Mariñaleda, A Da, Carballal, Forxa, Meda, Bacariza, Caneiro, Vilarbó, Marraxón, Pereiras, Fragachá, Gondré e Veiga. E as restantes cinco Parroquias diste Axuntamento sufriron unha ausencia aínda maior dos seus veciños.

As casas que seguen habitadas padecen a diminución da metade dos seus moradores, principalmente dos mozos, que buscan traballo noutras partes. En consecuencia a diminución de cultivo e da produción é alarmante, e as condicións económicas das familias que quedan non poden ser máis precarias. Para velo con claridade débense comparar os datos de produción dos últimos decenios.

Emporiso permítame, estimado lector, que che aporte un fardo de cifras significativas, que se cadra non coñecías, polo menos tan ben coma os que de cote andamos polas aldeas e falamos cos seus moradores. Fai vinte anos a media de cultivo dos labregos da comarca das Pontes era a seguinte: A trigo 82 áreas (15 ferrados); outras tantas a centeo; 20 a aveas; para maínzo (de comer e forraxeiro) 50 áreas; 70 a patacas e 40 a hortalizas. A produción era da orde de 1000 kg. de trigo; outros tantos de centeo; 250 kg. de aveas; 800 de maínzo en gran; 10.000 kg. de patacas; hortalizas suficientes para o ano; ademais certa cantidade de fabas, chícharos, melóns, etc.

Cada casa era posuidora de 10 ou 15 vacas; unas 25 ovellas, 3 ou 4 porcos; unas galiñas; un bo número de conexos…

Esta propiedade permitíalles vender na Feira cada ano sobre 6 becerros; 20 años; carne de porco; manteiga; queixos; la; ovos e conexos; salvando así folgadamente os gastos da casa.

Na data actual os colleiteiros máis fortes veñen cultivando 40 áreas de trigo; 20 a centeo; 8 a aveas (só algúns); 20 a maínzo; 50 a patacas e 20 a hortalizas; do que recollen: 500 kg. de trigo, 250 de centeo, 100 de aveas, 500 de maínzo, 7.000 de patacas e hortalizas insuficientes para o ano. Teñen de 3 a 5 vacas; sobre 10 ovellas (só algunhas casas); 1 ou 2 porcos; sobre 8 galiñas; algún conexo… a venta de 2 becerros (a 20.000pts. cada un) e de algúns litros de leite. Apenas si se venden xa queixo nin ovos, nin ningún outro produto.

Mais, ante a esta corta produción están os seguintes gastos inevitables; uns 16 sacos de abono (5.600pts.); patacas novas para plantar (12.000pts.); col en tallo e semente de nabos (1.500pts.); uns 60 sacos de penso (50.000pts.); por mantenza dos veciños que axudan (40.000pts.); a contribución, por termo medio, de unhas 15.000pts., etc.

Por outra banda, cada familia ten o gasto de adquirir os elementos que non produce a aldea como: aceite, azucre, café, arroz, bacallau, etc.; a roupa e o calzado que, sen abusar de luxos, arrima ás 60.000pts. anuais; e completar (mercando nos supermercados) os alimentos normais dende que se lle termina o colleitado.

En vista de todo o exposto diría calquera economista: “que se pechen eses negocios, pois a partida dos gastos supera en moito á partida dos ingresos”. Como, entón, sobreviven esas familias? Algunhas co apoio do subsidio da vellez; outras co soldo dun familiar que acadou algún emprego, e en xeral todas elas, malvivindo (anque aínda haxa quen non o crea).

Moi poucas vivendas gozaron dalgún renovado ou mellora; a maioría conserva a estrutura primitiva inhóspita e antihixiénica, cos gandos no seu interior e sen os servicios máis elementais.

O éxodo dos nonos mozos braceiros, e aínda de familias enteiras, está encamiñado as industrias dos pobos de cerca; hai tamén un bo número noutras rexións e tamén no estranxeiro.

As motivacións parten, na maioría dos casos, das condicións infrahumanas que as aldeas seguen tendo; e tamén hai casos (por que non dicilo) nos que é debido a febre de empregarse na industria, “porque alí gáñanse os cartos traballando pouco”, deixando abandonadas propiedades xeitosas para explotacións rendibles.

As consecuencias deste fenómeno de deserción agrícola son obviamente fatais: xa prescindindo da perda dunha riqueza básica para o sostemento do país, fixémonos no desastre humano; pobres vellos sumidos no illamento e soidade da aldea: familias desarraigadas, metidas de súpeto en ambientes onde non se integran; traumas psicolóxicos que para sempre lles marcan o subconsciente; as crisis entre mozos e maiores dende o momento en que o mozo descubre o ambiente da vila ou de cidade cunha mentalidade moderna que esixe o exercicio da propia responsabilidade e liberdade, pero onde a miúdo acontece que, pola falta de formación e madurez máis que adaptarse o que fan é lanzarse demasiado, co conseguinte desgusto dos pais que prevén os fillos envoltos nunha ola de aberración e extravío…

Que reformas debe haber (que xa deberan estar feitas)? Por suposto é preciso contar con que os Gobernos comecen a preocuparse por nós, polo menos impedindo a extraversión do aforro e alimentación do capital galego, así como procurando axudas, fomentando a asociación dos labregos paro o cultivo en común, deixándolle ao traballador o dominio da comercialización dos seus produtos con garantía dos prezos, etc.

Empezarían entón a ser beneficiados os agricultores, e indirectamente toda a poboación galega.

Maio de 1.979

Enrique Rivera Rouco

Texto e fotografías aportados por Xose María Ferro, director do Museo Etnográfico Monte Caxado de As Pontes

LA PUERTA DE ENTRADA EN EL MISTERIO DE DIOS

La vida está hecha de contrastes. Basta, como ejemplo, el conflicto palestino-israelí: empezó hace más de tres mil años y se ha reavivado hace sesenta, sin que nadie sea capaz, por ahora, de predecir su fin. A una escala mucho más reducida y próxima a nosotros, podemos fijarnos en los niños que han sufrido maltrato severo o abandono: viven traumatizados y angustiados por el miedo a ser rechazados.

Es el caso del pequeño Simón, que ha sido noticia en algunos medios: su madre soltera, incapaz de hacerse cargo de él, lo llevó a un centro de menores donde se pasaba las horas bajo la mesa de la cocina, enrabietado, chillando y escupiendo. Una educadora, con paciencia de ángel, consiguió iniciar con él una cierta relación de confianza. Después vino algo no menos difícil: encontrar una familia de acogida. Cuando uno piensa con lucidez en todas las dimensiones de la vida, ¿cómo interpretar aquel pasaje de Juan que suena a canción de amor de otro mundo?

Para acercarnos a las palabras de Jesús cuando habla de su Padre y de su relación con nosotros, he imaginado la escena siguiente: un padre o una madre, consciente de que su fin está ya próximo, siente la necesidad de reunir a los suyos para dejarles, de alguna manera, su testamento. «Como me han querido mis padres, así también os he querido yo. Mantened vivo el amor que os he dado. Si os comportáis en la vida tal como yo os he enseñado, podréis mantener vivo el amor que os he transmitido. Yo también me comporté en la vida tal como me enseñaron mis padres y pude mantener vivo su amor. Os digo estas cosas para que también vosotros podáis sentir el gozo que a mí me llena: así será completo. Esto es lo que os pido: que aprendáis a quereros unos a otros, como os he querido yo. Nadie da pruebas de un amor más grande como el que se entrega por entero a los suyos. Vosotros seréis mis amigos si hacéis lo que os pido. Fijaos bien en que ya no os llamo hijos, pues un hijo no comparte la vida más íntima de sus padres. Os llamo amigos, porque he podido compartir con vosotros la intimidad vivida con mis propios padres. No sois vosotros los que habéis decidido traerme al mundo, antes bien, soy yo quien he decidido traeros al mundo a vosotros y os he educado para que dejarais un día en los demás un recuerdo duradero, permaneciendo siempre a vuestro lado para echaros una mano en caso de necesidad. Esto es, pues, lo que os pido: aprended a quereros unos a otros».

Este testamento viene a ser, como es fácil de advertir, una paráfrasis del testamento de Jesús. Es precisamente el lenguaje de la relación entre padres e hijos el que emplea Jesús para acercarnos al misterio de Dios. Pero no nos equivoquemos: que la sencillez de las palabras no nos impida enfrentarnos a una realidad difícil de comprender, en la medida que el evangelio de Juan -lo sabemos- no habla solo de Jesús sino también de nosotros mismos y de nuestro mundo ¿Dónde encontrar, pues, este amor que nosotros mismos y nuestro mundo habríamos recibido como un regalo y que seríamos invitados a transmitir como pasa de una mano a otra la antorcha olímpica? ¿Cómo explicar esto al pequeño Simón, huérfano de padre, o a los palestinos en conflicto con los israelíes?

Una vez dijo un padre a su hija: «el día que tengas hijos entenderás todo lo que hemos hecho por ti». En otras palabras: no se llega a comprender de verdad el amor recibido sino hasta que uno mismo lo vive. Así, las personas que han recibido de sus padres todo su amor no comprenden de verdad el amor que han recibido hasta que empiezan a querer a criaturas como el pequeño Simón. Y Simón, a su vez, no conseguirá descubrir el amor que le ha ayudado a ser un hombre hasta que sepa corresponder a ese amor. Por algo necesitamos unos de otros: para descubrir quiénes somos.

Pero hay más. Al proceder así, dice Jesús, nos hacemos amigos suyos, es decir, entramos en el misterio mismo de Dios: «Ya no os llamo siervos o hijos sino amigos…porque ahora compartís mi vida íntima».

Estamos lejos, pues, del amor romántico. Madre Teresa de Calcuta dijo ya: «el amor empieza cuando empieza a doler». El amor que podrá restañar las heridas de palestinos e israelíes dolerá. Es curioso, sin embargo, que este mundo nuestro, donde la Madre Teresa ha trabajado con los más pobres de los pobres, ha sido llamado «ciudad de la alegría». «Os he dicho estas cosas -dijo Jesús- para que sintáis también vosotros el gozo que me llena y este gozo sea así completo». Nuestra es, ahora, la oportunidad.  

Texto original de André Gilbert traducido por V.M.P

EL PATRIMONIO ARTÍSTICO DE LA COMARCA DE AS PONTES

Hórreo de Saa, desaparecido, especial pola súa substentación sobre chantas

Na revista das festas patronais do ano 1981, D. Enrique publica un artigo moi interesante dende o punto de vista etnográfico e patrimonial, pois fala dos nosos hórreos e dos nosos cruceiros. Pódese dicir que el foi o primeiro en estudar estas dúas mostras da arte popular galega no noso concello.

Persoalmente fixen un estudo tamén deles, un publicado na revista de HUME Nº 2 “OS HÓRREOS NO CONCELLO DE AS PONTES DE GARCÍA RODRÍGUEZ” e outro, sen publicar, “AS CRUCES DE PEDRA NO CONCELLO DE AS PONTES DE GARCÍA RODRÍGUEZ”, no que recollo os cruceiros entre outras cruces.

Parte deste traballo foise publicando nas revistas das festas patronais ao longo dos anos.E o que si afirmo é que temos unhas mostras, tanto de hórreos coma de cruceiros, que debéramos coidar, dar a coñecer e poñelas en valor. Tamén engadir que algúns exemplares que eu estudei no seu día, de hórreos e cruceiros, hoxe xa non están e non poden pasar para o desfrute das vindeiras xeracións, pois perdéronse para sempre.

EL PATRIMONIO ARTÍSTICO DE LA COMARCA DE AS PONTES:

Accediendo a la petición que me plantearon en orden a colaborar en la Revista de la Fiesta Patronal, vayan unas líneas dedicadas al patrimonio artístico de nuestra Comarca, más copioso de lo que sus habitantes creen o conocen.

Sería demasiada materia para un simple artículo intentar el estudio monográfico completo de dicho patrimonio, por lo que, de entre nuestros elementos histórico-artísticos, lo circunscribo a dos: los “hórreos” y los “cruceiros”, dejando consiguientemente sin mencionar los restos de nuestros antepasados prehistóricos y celtas, el puente romano y el medieval de Don García Rodríguez, la bóveda gótica de nuestra Iglesia Parroquial y su importante retablo barroco del siglo XVI, las demás Iglesias y Ermitas de la zona con sus retablos neoclásicos (y algunos de imitación barroca); algunas viviendas muy antiguas con galerías o balcones típicos; objetos de gran antigüedad todavía existentes en las casas, como telares, jarrones, botijos, lámparas, quinqués, monedas, etc., que lamentablemente van desapareciendo por ignorar los dueños el mérito que poseen y por la astucia de los comerciantes anticuarios, auténticos expoliadores de nuestra tierra…

Sin detenerme en más preámbulos paso a describir las antedichas obas meritorias de la zona de As Pontes, con su tipismo peculiar A) “Hórreos”; B) “Cruceiros”.

A) Los “Hórreos” de nuestra Comarca: Perduran alrededor de un centenar de ejemplares antiguos en las Parroquias de nuestro Municipio y en las colindantes de Ribadeume y Bermuy, y, por su formato y dimensiones, representan un modelo peculiar en los diferentes tipos de “hórreo” gallego. Poseen más d un siglo de antigüedad y situados en las eras o “airas de mallar”, sirvieron a nuestros antepasados como almacenes para guardar maíz en espiga, habas, etc. y perpetúan la imitación de los graneros romanos, que solían ser construidos con madera sobre pilares de ladrillo.

Nuestros “hórreos” son de reducidas dimensiones y llevaban antiguamente el nombre de “CABAZOS” (vocablo del Romance Gallego; derivado del latín “cápere”, que significa recoger o reunir provisiones).

Comprenden una superficie aproximada de 1 X 4 metros de base y van sostenidos en las cabezas sobre dos pilares de mampostería protegidos con lajas de pizarra horizontales para impedir la subida de ratones. La estructura de la obra está formada por viguetas y barrotes de roble, pintados con un preparado mediante aceite de linaza y colorante de tono marrón. Esta pequeña nave parte de una base circunscrita por viguetas robustas sobre las que van asentadas las hileras de barrotes verticales que le proporcionan la figura externa y que suelen ser prismas de 5 X 5 centímetros de base por 2 metros de altura. El conjunto está en su interior separado por un tabique que lo divide en dos mitades iguales y dotado con sendas puertas en ambas cabezas, todo ello con el mismo sistema de de barrotes verticales. Termina con una techumbre de pizarra con perpino en cuatro vertientes, que descansa sobre las viguetas de arquitrabe las cuales forman la cornisa sencilla del contorno, variada con los trozos salientes de las “tijeras” del perpino que terminan al exterior en una figura de modillón simple, sin ornamentar.

Este es, a grandes rasgos, el estilo de los antiguos “hórreos” de la Comarca de As Pontes, que paulatinamente van entrando en ruinas, a la par que sus propietarios, ignorantes del mérito histórico-artístico que poseen, no intentan restaurarlos sino más bien substituirlos por otros similares, pero construidos a base de ladrillos, que, si bien cumplen su función práctica, no pueden en manera alguna reemplazar el mérito de los anteriores.

Por curiosidad y anécdota, no puedo menos de consignar en el final de este punto unas frases del historiador cordobés del siglo XVI, Ambrosio de los Morales, que relata en su obra “Crónica General de España”, cuando al ser Cronista delos Reinos de Castilla en el reinado de Felipe II, realizó una jira por Galicia y, quedando sorprendido al ver nuestras pobres viviendas de aldea, escribió: “… y aún a mi no me espantaba en aquella tierra tanto esto, como ver los graneros, que ellos llaman hórreos, fabricados de esta misma obra…”

Cruceiro do Poboado, no seu enclave orixinario da Praza do Hospital, e a carón do palco da música

B) Los “Cruceiros” de nuestra Comarca:

Al igual que los “hórreos” también los “cruceiros” de nuestra Comarca están encuadrados en un estilo propio de esta zona: son aquí abundantes y de gran antigüedad como en toda la Región Gallega.

Nuestros antepasados los erigían en los cruces de caminos con el fin de que transmitieran protección divina a los transeúntes y además porque marcaban una estación para el rezo de un responso cuando ante ellos pasaba la conducción de un cadáver.

Asimismo era situado un “cruceiro” ante las Iglesias y Ermitas como símbolo externo de paternal acogida hacia los devotos que acudieran a ellas, a la vez que determinaban el trayecto de la procesión que en su derredor, se verificaba el día de la fiesta.

Posee nuestra zona dos modelos de “cruceiros”, construidos con piedra de granito: uno sencillo, sin esculturas (o a lo sumo una y sin reverso), con capitel de imitación “Dórica” sobre pilastra octogonal y basamento simple: tales son el de La Coba en Aparral, el de la Iglesia del Deveso, el de “Prada” en El Freijo, otro al lado de la Escuela de la Iglesia del Freijo, el de Veiga de Nata en San Mamed, etc…

Es el segundo modelo un “cruceiro” bien logrado y de indiscutible mérito, abundante aquí; lleva figura escultórica en el anverso y reverso (respectivamente, las imágenes del Crucificado y de la Dolorosa; salvo las dos excepciones que detallamos después), capitel de imitación “Corintia”, con cabezas de ángel en vez de hojas de acanto, mástil en pilastra octogonal ornamentada con bajorrelieves de los instrumentos de la crucifixión (escalera, clavos, tenaza, martillo, espada…) y basamento destacado, mediante piezas cuadrangulares en forma de escalinata, soliendo ostentar la más elevada alguna inscripción con el nombre del fundador y la fecha de su erección y también la concesión, por parte del Obispo de Mondoñedo, de indulgencias a quienes recen ante ellos. Se conservan “cruceiros” de este tipo ante las Iglesias Parroquiales de Vilavella, Ribadeume, Freijo y San Mamed; ante la Iglesia del Poblado y ante las Ermitas del Carmen y Marrajón, en el Parque de “La Fraga” y en El Meidelo.

(Otro que había en el Barrio de “Casilla del Bañal” y conocido por “O Cristo do Grilo” ha sido robado hace tres años y al parecer, se encuentra haoy en un lugar de Ponferrada). Entre todos ellos merecen especial mención los dos siguientes:

1) El “cruceiro” de la “Capilla del Carmen”, el cual representa uno de los pocos modelos existentes en Galicia que exhiben la escultura de la Virgen con el niño en los brazos, en vez de una Dolorosa; detalle que, según Álvaro Cunqueiro, plasma una alegoría hacia la fecundidad de la mujer gallega.

Posee asimismo en la pieza superior de la base bajorrelieves de la Dolorosa uy de la Magdalena, el relato de su fundación que dice “Devoción de D. Fco. Bouza, natural de Grañas del Sor, Año de 1828”, y la concesión decretada por el Obispo de Mondoñedo Dn. Francisco López Borricón, a quien rece ante él tres avemarías y una salve, de cien días de indulgencia (es decir, el mismo mérito que practicando ayuno y penitencia los cien días).

2) El “cruceiro” del Pueblo, hoy situado ante la Iglesia del Poblado, tras haber sido deportado en 1932 al paraje de Las Campeiras sufriendo deterioros en esos trasiegos; es una obra perfecta y más destacada que las restantes de la Comarca; su origen es muy antiguo (acaso del siglo XIV, a juzgar por la influencia gótica que delata su estilo y por los signos heráldicos que presenta).

Tiene capitel de imitación “Corintia” y esculturas del Crucificado y Dolorosa perfectamente logradas y de mayor tamaño que los restantes “cruceiros” de la zona,, basamento elevado con peana disminuida típica de la evolución gótica. Probablemente le falta una segunda pieza superior a éste y ornamentada con toro y ábaco, conforme al orden escultural de entonces.

La columna o mástil que lo eleva ostenta un relieve de la Asunción que es la Patrona titular de esta Parroquia, y una corona real, símbolo de la concesión regia del feudo de As Pontes por Enrique II a Don García Rodríguez.

Carece de otros elementos decorativos que antaño tenía, así como de dos miniaturas de ángeles en los extremos de los brazos, con sendos cálices para recoger la sangre, y que perecieron cuando fue tiroteado con arma de fuego en Las Campeiras, en el año 1936,, por algún fanático ignorante.

Conserva en el extremo de la columna, bajo el capitel, unos importantes signos heráldicos: bifolios de lises (símbolo de la nobleza) y gravillas de trigo (símbolo del Pueblo agricultor).

Desde tiempo inmemorial presidía la entrada de la antigua Villa de As Pontes en el cruce de los principales caminos: el “camino dos arrieros” (antes “dos ártabros”) de Bares a Betanzos y el camino real desde el Convento Jurídico Romano de Lugo a la ría de El Ferrol, hallándose situado en la Plaza del Hospital, al lado del entonces allí existente establecimiento benéfico con dicho fin, frente a la actual finca nº 23 de la Rúa de Galicia, a donde debiera ser reintegrado, ya que injustificadamente fue desplazado de su entorno histórico.

Y después de esta somera exposición de nuestro patrimonio artístico sólo me resta exhortar sobre la necesidad urgente de conservar, lejos de enajenar, las cosas antiguas que aún quedan; por su mérito de antigüedad y por ser legado de nuestros antepasados de feliz memoria.

Enrique Rivera Rouco

Abril de 1981

Texto e fotografías aportadas por Xose María Ferro, director do Museo Etnográfico Monte Caxado de As Pontes

DAR FRUTO DESPOJÁNDOSE

Érase una vez un corredor de bolsa con mucho talento que tenía éxito en sus operaciones financieras. Trabajaba duro para alcanzar sus objetivos. Siempre que viajaba en tren o en avión, se le veía con su portátil o su móvil haciendo consultas o transmitiendo órdenes. Su trabajo le apasionaba y le ocupaba por entero los siete días de la semana. Para la agencia que le había contratado y para sus clientes era el hombre más productivo del mundo. La única nota divergente la ponían su mujer y sus hijos, que no le veían nunca. Al fin acabó pasando lo que tenía que pasar: su mujer le pidió el divorcio y sus hijos dejaron de llamarle «papá». Empezaron a llamarle «señor». El corredor de éxito no había sido un marido ni un padre de éxito.

¿Cómo ser productivo o dar fruto?: he aquí la cuestión planteada en el evangelio de Juan. Hay que tener cuidado y no dejarse «embriagar» por la imagen de la viña y los sarmientos, así como por la de Cristo en nosotros y nosotros en Cristo, que nos fascina por su belleza y la dulce intimidad sugerida en ella, mientras olvidamos la verdadera cuestión: ¿qué significa estar unido a Jesús?

A Jesús yo no lo he visto en la vida. Nadie lo ha visto, en realidad, a no ser un iluminado. Si puedo acercarme a Él es a través de los relatos evangélicos, en la medida que medito sobre ellos asiduamente. También puedo acercarme a Él gracias a aquellos que intentan impregnarse de su pensamiento y de su vida. Me acerca a El todo un esfuerzo intergeneracional para comprender su visión de las cosas y ponerla en práctica. Y me acerca también una fuerza misteriosa que siento dentro de mí: unas veces se llama «sed de amar»; otras, «sed de verdad». Ocurre, en efecto, como en una relación de pareja que aspira a perdurar: tiempos de conflicto y tiempos de silencio se suceden en ella, tiempos de acción y tiempos de intimidad…
Algo así le pasa también a todo el que aspira a una relación duradera con Jesús ¿Es suficiente  esto, sin embargo, para dar fruto? Parece que no.


«Todo sarmiento que dé fruto mi Padre lo podara para que dé más fruto» ¿Qué significa «podar»? A mí en particular reconozco que la poda no me gusta nada. En el patio de atrás de mi casa tengo unos rosales y una docena de plantas cruzadas de té. Cuando llega el otoño hay que cubrir las plantas de turba de forma que solo queden a la luz unos treinta centímetros en cada una para protegerlas de los fríos invernales. Yo me resisto a cortar sus hermosas ramas, llenas de flores y brotes nuevos. La mayoría de las veces es a mi mujer a quien le toca hacerlo. Es imprescindible para volver a disfrutar de un rosal lozano cuando llegue la primavera ¿Ha visto alguien un tocón de viña en invierno? El noventa por ciento de sus sarmientos han sido cortados. Ahora bien, ¿qué es exactamente una vida que se deja podar?

Desde hace algunos años mi libertad e intimidad se han visto sometidas a una cierta poda. Mi hija y su esposo viven con nosotros: ella sigue estudiando y, dados sus escasos recursos, hemos decidido ayudarles a ambos de este modo. También nosotros, cuando aceptamos vivir en pareja, aceptamos la poda de una parte de nuestra libertad, muy conscientes de que era ésta una condición necesaria para dar fruto abundante. Cuando alguien comparte sus recursos, ¿no está sometiéndose a una cierta poda? Al dejar atrás su vida tranquila en Nazareth, al aceptar que las autoridades religiosas acabaran destruyendo su reputación y al amar hasta pagar el precio de su propia vida, Jesús se ha visto sometido a una poda incesante. Se suele hablar acerca del fruto de su Resurrección sin tener presente que éste ha sido el fruto de una larga poda.

Aceptar la poda, aceptar la pérdida de todo aquello que es, en sí, algo bello, es tan difícil que necesitamos de los demás. Saber que, al final, nos aguarda un fruto abundante no basta. Necesitamos la fuerza del amor, un entorno que nos ayude. «Sin mí no podéis hacer nada», dice Jesús. La tragedia que conmocionó a los habitantes de Toronto cuando una bala perdida, en un intercambio de disparos entre bandas callejeras, mató a una niña inocente, ¿no refleja las consecuencias trágicas de un entorno viciado?  Nuestras comunidades cristianas ¿son auténticas y capaces de ayudarnos a hacer este trabajo de poda?

Uno de los frutos más extraordinarios de este trabajo de poda es que nuestro corazón se pone a vibrar al mismo ritmo que el de Jesús, a anhelar lo que Él anhela. Tal como sucede en la vida de una pareja, de forma que Dios nos concede todo lo que le pedimos.

Texto original de André Gilbert traducido por V.M.P

LA FERIA DE AS PONTES

Damos un paso no tempo e nos trasladamos ao ano 2002 para ver o derradeiro artigo de D. Enrique publicado na revista das Festas Patronais. Logo comezaría a enfermidade a ser máis forte e deixaría de publicar xa estes artigos.

Neste caso, fálanos da feira de As Pontes e danos datos históricos dela, así como nos di onde estaba situada.

Nos últimos anos as feiras nas Pontes foron indo a menos, lembro que de neno duraban todo o día e os rapaces non tiñamos clase o día da feira, de que había xente que ficaba a durmir nas Pontes e que viña moitísima xente dos lugares próximos e non tan próximos e, asemade, doutros concellos, coma de Vilalba, Xermade, Muras, Mañón, Cedeira, Moeche, Igrexafeita, Pontedeume… Moitos deles viñan a pé ou acabalo, cargados coas mercadorías para vender ou trocar, porque iso tamén o lembro, como non había cartos trocábase unhas cousas por outras. Miñas avoas traían pelicas de manteiga e ovos e levaban coellos e galiñas, por exemplo. Non sempre era así, ás veces, levaban outras cousas que lles eran precisas, é un exemplo.

O que quero dicir, é que as feiras foron cambiando e evolucionando ao longo dos anos, trocaron varias veces de lugar e, hoxe, coa pandemia xa so queda un pequeno asomo do que foron. É algo que esmorece e que había que recuperar, pois dábanlle vida ao pobo.

LA FERIA DE AS PONTES

Por D. Enrique Rivera Rouco

Cronista de la villa.

La feria de As Pontes vino siendo desde el siglo XIII hasta hace unas décadas un insigne mercado donde se reunían compradores y vendedores de diversas mercancías, diversos objetos, comestibles, ganados, prendas de uso personal, etc.

Se celebraban los días 1 y 15 de cada mes. Antiguamente los feriantes llegaban al víspera a As Pontes y se marchaban al día siguiente convirtiéndose así en tres días cada jornada. En fechas más recientes duraba todo el día hasta la puesta del sol.

Las vacas, bueyes y terneros en compra-venta se situaban en el extremo oeste del “campo da feira” (actualmente parque municipal), sobre los solares del actual juzgado (casa de D. Pedro), cámara agraria, mercado municipal y un trozo del campo.

El ganado ovino y caprino, con sus lanas y pieles se encontraba en la calle Curros Enríquez, donde también se traficaban zuecos, zuecas, cribas, herramientas de labranza, objetos de artesanía, de fundición metálica, plantas vegetales de diversas especies; y, en la prolongación de la calle Alexandre Bóveda calzados de todas las clases, tómbolas, cómicos, etc. y no faltaban carteristas, procedentes en su mayor parte de Lugo.

La Plaza de América (hoy plaza roja) y la Avda. de A Coruña estaban invadidas por huevos, carnes, conejos, etc. y en la calle de la Iglesia, Plaza Real y Plaza de la Iglesia las semillas y cosechas de trigo, centeno, avena, patatas, col, nabo etc.. Este sector de la feria era denominado “azougo”.

Los cerdos eran expuestos en el extremo Sudoeste de dicho campo frente a la desembocadura de la Avda. de Vilalba, los caballos en el resto del campo hasta la actual “grupo de casas baratas Calvo Sotelo” llenándose de este modo todo el campo de la feria.

Las ferias proporcionaban un día de expansión y regocijo, siendo, junto con las fiestas patronales y del barrio la única diversión para las aldeas de la comarca, ocasión de reunirse y hablar con parientes y amigos.

Era asimismo para los paisanos el día indicado para arreglar los asuntos importantes de la vida campesina, ya que al haber medios de locomoción, venían al notario, al médico y en general para llevar provisiones a casa hasta la feria siguiente.

Venían autocares por las aldeas, desde las ciudades de Ferrol, Coruña, Lugo, Ortigueira, Vilalba, Betanzos, etc. Acudían varias atracciones, jugadores de naipes, pulpeiras y otros alimentos ya preparados que animaban el día. La fundación de esta feria se remonta al reinado de Alfonso X el Sabio cuyo mandato duró de 1252 a 1284.

Este monarca ha dado un importante impulso a la cultura y al economía, entre otras cosas instaurando y erigiendo las ferias para lo que se arrogó el derecho exclusivo para establecerlas y entre otras declaró a As Pontes como “pueblo comercial” y le asignó la feria del primero de cada mes, ampliándose después con el día 15.

Así consta en el antiguo tratado “Novísima recopilación”, que conserva el archivo de Liria (de los Alba, en Madrid) en el libro IX, leyes 1ª y 2ª. Fue feria notoria y ponderada ya desde sus comienzos, como refleja del relato de su suspensión y reanudación en el s. XVIII.

Narra un legajo que se conserva en el Archivo Municipal de Ferrol que “en el año 1775 el intendente mayor dela provincia de Betanzos (a la que pertenecía As Pontes) dio orden de suspensión de las ferias de As Pontes, con motivo de la denuncia presentada al efecto por el Sr. Administrador de Rentas provinciales del Partido alegando que As Pontes tenía impagados los impuestos correspondientes a dicha feria desde hacía algún tiempo “…”, la interrupción de este “mercado franco” en los primeros días de cada mes (el 1º) que venía ejecutándose desde tiempo inmemorial con ingente número de transacciones causó un daño muy grave a la villa y a la comarca cuyo único medio de abastecerse de las cosas necesarias y de vender sus frutos era la feria… ”Las autoridades de Puentes y la comarca (Alcalde mayor y mayordomos de las Parroquias interpusieron apelación en la <<sala de justicia del Consejo de Hacienda>> y por la gracia expresa del Rey Carlos III, con fecha 27 de Junio de 1788, pudieron reanudarse las ferias hasta nuestros días… continúa siendo en apogeo una de las mejores ferias de Galicia…”

En la actualidad y debido a la industrialización del pueblo y comarca sufren gran decadencia, quedando reducidas a la mínima expresión; tiendas de artículos de vestir, comestibles, pulperías y otros enseres.

La ganadería fue relegada a un pabellón habilitado en el poblado de A Fraga, con disgusto de los comerciantes del pueblo, pero habiéndolo ordenado así el Ministerio de Sanidad.

Allí son también expuestos y liquidados tractores y maquinaria agrícola. Las ferias perdieron razón de ser al haber pistas y medios de transporte a las aldeas, reparto a domicilio, etc. Total que nos tocó vivir la agonía de la agricultura en esta zona.

Enrique Rivera Rouco

(Fiesta patronal de 2002)

Texto e imaxe aportados por Xose María Ferro, director do Museo Etnográfico Monte Caxado de As Pontes

OBRADOIRO DE ALFABETIZACIÓN E COSTURA

O mercores 21, clausuramos por este curso os obradoiros de promoción da muller migrante en Cáritas UPA As Pontes. As 9 mulleres que participaron en alfabetización, habilidades básicas e costura, puxeron esforzo e interese durante todos estes meses, a pesares da situación difícil que estamos a vivir.

Agradecemos tamén o acompañamento das voluntarias que co seu compromiso fixeron posible este importante recurso para as mulleres, que buscar ser un espacio para o diálogo, a aprendizaxe, a integración e o encontro entre persoas.


As alumnas recibiron diploma acredidativo da súa participación e aproveitamento, e un vale de compra a canxear no comercio local a modo de recoñecemento do seu traballo.

¿PASTOR O DEPREDADOR?

La historia de Shayma me ha inquietado no poco. A sus dieciocho, tenía toda una vida por delante. Había completado sus estudios secundarios en un programa ampliado. Era un modelo de alumna. Había conseguido la beca de la comisión escolar en favor del compromiso social y la constancia en los estudios. Además, destacaba en el deporte. Hasta que una tarde, que supuestamente iba a pasar con sus amigos, abandonó el hogar paterno para no volver jamás a él: emprendió viaje a Siria como yihadista.

Sus padres no entendieron nada. Olvidaban el papel de Adil, el imán controvertido que había abierto una escuela dominical para jóvenes. Shayma la frecuentaba. Años atrás, este hombre había copado titulares en la prensa como presunto agente oculto de Al Quaeda, según los servicios secretos que le venían investigando. Sea de ello lo que fuere, está claro que supo sembrar, en el corazón sensible e idealista de Shayma, una inquietud que le acabaría conduciendo hacia las filas del Estado islamista sirio. A ella, sí, preocupada desde siempre por la suerte de los palestinos y  contraria a las actitudes islamófobas ¿Fue Adil un buen pastor o un depredador?

Ésta es la cuestión que plantea el evangelio del Buen Pastor. El evangelio de Juan sostiene, en efecto, que Jesús es el buen pastor ¿Cuál es el criterio que permite distinguirlo del malo? Está dispuesto a entregar su propia vida por aquellos de los que cuida. Detengámonos ahora un momento a considerar este criterio y preguntémonos: ¿por quiénes y por qué estamos dispuestos a entregar nuestra propia vida? Sin llegar, tal vez, al extremo de la muerte física, ¿por qué o por quién estamos dispuestos a entregarlo todo: tiempo, dinero, energías? Leía recientemente la historia de unos padres entregados hasta el heroísmo por su hijo discapacitado…He aquí, pues, el primer criterio para distinguir al buen pastor. Para los primeros cristianos, que debían hacer frente a los sarcasmos de tantos acerca de la muerte ignominiosa de Jesús entre bandidos y malditos, tuvo que ser muy importante proclamar el sentido profundo de esta muerte como entrega por los demás.

Para el evangelio de Juan hay, además, un segundo criterio, tan importante como el primero porque confirma que Jesús es el buen pastor. Se trata del conocimiento mutuo que se da entre Jesús y los suyos. Este conocimiento reviste un doble sentido. Por un lado, conocer significa saber quién es el otro, qué es lo que le puede ayudar a ser él mismo por entero, a realizarse y alcanzar su plenitud. Por otro lado, conocer significa también reconocer en el otro algo que nos es connatural, valores comunes, una voz que nos es familiar y resuena en lo más profundo de nosotros mismos. Todo esto requiere paciencia, tiempo para conocerse y mucha perspicacia. Uno imagina fácilmente que fue esto lo que hubo entre Jesús y sus discípulos.

Para mí, dos mil años después de haber pisado los caminos de Palestina, Jesús sigue siendo el buen pastor. Es lo que fue para sus discípulos, lo que es para mí  y lo que puede ser para nuestro mundo. Su Palabra refleja un conocimiento profundo de lo que somos los seres humanos, una visión clara de lo que hace posible nuestra plenitud como personas en este mundo. Claro que el camino que nos propone no es fácil. Cuando leemos el contexto de la parábola del buen pastor, nos enteramos de que, por siete veces, intentaron las autoridades apoderarse de él para darle muerte. Jesús, sin embargo, se mantuvo firme en su postura de rechazo a la violencia. En Getsemaní, cuando fueron a buscarlo para prenderlo, le dijo a Pedro: «mete la espada en la vaina». Eligió el camino del amor que acepta la entrega de la propia vida para abrazar otra vida más plena ¿Quién puede escuchar, por cierto, palabras como éstas? Es preciso que resuenen en el fondo de nuestro corazón, que aviven el rescoldo del amor que arde en lo más profundo de nuestro ser, que despierten lo que ya es parte de nosotros, que encuentren un corazón abierto.

Yo pienso que Adil es un depredador, no un buen pastor. Porque el buen pastor no se pone al servicio de una ideología sino al servicio de las personas. Adil se sirvió de Shayma, de su sincera indignación frente a las injusticias cometidas contra los palestinos y algunos musulmanes, de su sed de un mundo mejor, para sembrar el odio y la violencia. De ella no se preocupó para nada ni perdió el tiempo en conocerla a fondo. Estoy seguro, por cierto, de que nunca dará su vida por ella. Se limitó a mostrarle a Shayma un  camino que la llevará a la alienación. Es un falso dios lo que le ha presentado.

Todo esto pone de manifiesto la importancia de los buenos pastores para guiar a los seres humanos. Hay un vínculo íntimo entre el buen pastor y su Dios. Cuando Jesús declara «el Padre me ama porque yo doy mi vida para recuperarla», está afirmando que, en su propia persona, es Dios mismo quien rechaza la opción de la omnipotencia y elige la del amor que se entrega, la única que puede abrir el camino hacia una vida plena. Cuando alguien dice «Dios», «Alá» o «Jehová», está imponiendo a los demás toda clase de exigencias, sin relación alguna con el amor que se entrega. Está siguiendo a un falso pastor y a un falso dios que acabarán por alienarle. Si alguien escucha una palabra que despierta, ante todo, sentimientos de odio, no buscará lo que hay en mí de mejor sino que me alienara seguramente. Es, pues, vital responder a la pregunta «¿quién es mi pastor?».

Texto de André Gilbert traducido por V.M.P.