O día 30 de marzo de 2019, inaugurábase o Museo Etnográfico “Monte Caxado” na súa nova se da Praza da Igrexa, coa asistencia ao acto de numeroso público, entre o que se atopa o Sr. Alcalde, D. Valentín González Formoso, que non tomou parte no acto por estar en período electoral, e coa participación e colaboración no mesmo de D. Narciso Luaces Pardo (Director do Museo Etnográfico de Meixido-Ortigueira), D. Felipe Senén Barro (Historiador e arqueólogo), D. Secundino García Mera (Director do Museo Etnográfico de A Capela) e eu mesmo.
O museo abríase con algo máis dunhas 3.000 pezas, hoxe andaremos sobre as 4.000 expostas. Están distribuídas en seccións do seguinte xeito: na planta baixa, escola e xoguete, aseo, emigración, documentación e o agro; escaleiras, selos, moedas e billetes, postais, reloxo, serrachíns, caza, pesca, forno e armas; planta alta, relixión e crenzas, roupa de vestir, tear, maquinaria, zapateiros, zoqueiros, electricidade, fontanería, ferradores, fundidores, carpinteiros, ferreiros, mineiros, latoeiros, canteiros, cesteiros, cociña, vaixela, vida cotiá e música.
Seccións que iremos vendo nestas publicacións e coñecendo aspectos destacados de cada unha.
Texto e fotos aportados por Xose María López Ferro, Cronista Oficial do Concello de As Pontes e director do Museo Etnográfico Monte Caxado, a quen agradecemos a sua colaboración desinteresada
Co artigo de hoxe, remato esta parte de “O noso patrimonio pontés” correspondente aos hórreos do noso concello. E nada mellor para pechar que un artigo do noso D. Enrique rivera Rouco sobre eles. Agardando que estas publicacións sosbre hórreos fosen axeitadas para vós.
Los “Hórreos” de nuestra Comarca, por D. Enrique Rivera Rouco (Artigo: EL PATRIMONIO ARTÍSTICO DE LA COMARCA DE AS PONTES, Revista das Festas do Carmen, ano 1981)
O noso extinto Cronista Oficial neste artigo, que consta de dous apartados, fala no primeiro dos hórreos e no segundo dos cruceiros. No referente aos primeiros di: A) Los “Hórreos” de nuestra Comarca: Perduran alrededor de un centenar de ejemplares antiguos en las Parroquias de nuestro Municipio y en las colindantes de Ribadeume y Bermuy, y, por su formato y dimensiones, representan un modelo peculiar entre los diferentes tipos de “hórreo” gallego. Poseen más de un siglo de antigüedad y, situados en las eras o “airas de mallar”, sirvieron a nuestros antepasados como almacenes para guardar maíz en espiga, habas, etc. y perpetúan la imitación de los graneros romanos, que solían ser construídos con madera sobre pilares de ladrillo.
Nuestros “hórreos” son de reducidas proporciones y llevaban antiguamente el nombre de “CABAZOS” (vocablo del Romance Gallego; derivado del latín “cápere”, que significa recoger o reunir provisiones). Comprenden una superficie aproximada de 1 X 4 metros de base y van sostenidos en las cabezas sobre dos pilares de mampostería protegidos con lajas de pizarra horizontales para impedir la subida de los ratones.
La estructura de la obra está formada por viguetas y barrotes de roble, pintados con un preparado mediante aceite de linaza y colorante de tono marrón. Esta pequeña nave parte de una base circunscrita por viguetas robustas sobre las que van asentadas las hileras de barrotes verticales que le proporcionan la figura externa y que suelen ser prismas de 5 X 5 centímetros de base por 2 metros de altura. El conjunto está en su interior separado por un tabique que lo divide en dos mitades iguales y dotado con sendas puertas en ambas cabezas; todo ello con el mismo sistema de barrotes verticales. Termina con una techumbre de pizarra con perpino las cuales forman la cornisa sencilla del contorno, variada con los troxos salientes de las “tijeras” del perpino que terminan al exterior en una figura de modillón simple, sin ornamentar.
Este es, a grandes rasgos, el estilo propio de los antiguos “hórreos” de la Comarca de As Pontes, que paulatinamente van entrando en ruinas, a la par que sus propietarios, ignorantes del mérito histórico-artístico que poseen, no intentan restaurarlos sino más bien substituirlos por otros similares, pero construidos a base de ladrillos, que, si bien cumplen su función práctica, no pueden en manera alguna reemplazar el mérito de los anteriores.
Por curiosidad y anécdota, no puedo menos de consignar en el final de este punto unas frases del historiador cordobés del siglo XVI, Ambrosio de los Morales, que relata en su obra “Crónica General de España”, cuando, al ser Cronista de los Reinos de Castilla en el reinado de Felipe II, realizó una jira por Galicia y, quedando sorprendido al ver nuestras pobres viviendas de aldea, escribió: “…y aún a mí no me espantaba en aquella tierra tanto esto, como ver los graneros, que ellos llaman hórreos, fabricados de esta misma obra…”.
Texto e fotos aportados por Xose María López Ferro, Cronista Oficial do Concello de As Pontes e director do Museo Etnográfico Monte Caxado, a quen agradecemos a sua colaboración desinteresada.
Es un hórreo de planta rectangular alargada, de cámara muy estrecha y alta. Es chico, semejante en sus dimensiones al mariñán. La suspensión es, a diferencia de éste, baja; ya sobre muretes, que no son precisos más por su corta longitud, ya sobre “cepa maciza”. En ambos casos de mampostería seca sin revocar. Las “capelas” son de pizarra rectangulares, sobre cada poste; pero a veces de cemento. Sobre la “cepa maciza” el piso de láminas de pizarra o de cemento hacen saliente para formar el “tornarratos” por los cuatro lados de la cámara.
La cámara es de madera y muy semejante a la del tipo mariñán, paredes de “doelas” verticales entre los barrotes que dividen los tramos y forman las esquinas. Una “faixa” a media altura. Descansa sobre una “grade” de cuatro vigas entrecruzadas a las que van sujetos los esquinales y barrotes. Las dos longitudinales hacen un pronunciado saliente en uno de los lados menores.
El techo es de pizarra a dos aguas, con arista longitudinal. El alero es poco saliente lateralmente, pero lo es mucho sobre uno de los lados menores (0,80 m.) coincidiendo con el de las vigas largas. No lleva terminales.
La puesta es única, en uno de los “penales”, bajo el alero indicado del techo que la protege. Precisamente lo más característico del tipo es la pequena “galería”, a modo de vestíbulo, que lleva delante de la puerta. Como las vigas laterales se prolongan en esta dirección, en sus extremos se apoyan dos barrotes verticales sobre los que descansa el saliente alero del tejado. Entre estos barrotes y los esquinales de la cámara y sujeta a ellos va una baranda o balaustrada de madera en ambos lados. Sobre los salientes de las vigas unas tablas prolongan el piso y sirven de plataforma para facilitar el acceso. La “capela” del murete puede a veces, ensanchándose, servir de plataforma. Cuando la cámara apoya sobre “cepa maciza” , ésta se prolonga longitudinalmente y el piso de la cámara hace la plataforma ante la puerta. En muchos casos existe una escalera de piedra en la misma dirección del hórreo, siempre en desnivel respecto de la cámara. En los más bajos no es precisa; unas piedras delante de la puerta bastan para facilitar el acceso. El área de difusión es bastante extensa, pero de muy baja densidad. Se ven pocos hórreos y en general, bastante distantes unos de otros. En algunas aldeas donde se encuentran entre las casas, nunca son muchos. Corresponde a la parte occidental de la Meseta lucense, comarca denominada “Terra chá” (Tierra llana), que es zona de poco cultivo del maíz. No es un tipo único en esta zona, pues se encuentran también otros de madera, pero sin la “galería” característica y algunos de más reciente construcción son de albañilería. Los que se ven son generalmente viejos, bastante mal conservados y en muchos casos con la “galería” deteriorada y en algunos casi totalmente destruida. Pocos en buen estado de conservación. Lo hemos visto en todas las localidades que están sobre la carretera de La Coruña a Lugo desde Trasparga a Rábade: Baamonde, Begonte, Valdomar, Carral, todas en el valle de Parga. En Rábade ya son muy escasos; en Otero de Rey no los hemos visto; el último, aislado, en las cercanías de Lugo. Hacia el norte no falta en ninguna de las aldeas del camino de Baamonde a Villalba, alcanzando su máxima densidad en torno a esta ciudad. Más al norte lo encontramos en el camino a El Ferrol en todas las aldeas hasta Cabreiros y Roupar; pasado el puente del Eume, en Puentes de García Rodríguez, todavía se ve en Vilavella donde ya se encuentra con el tipo Cabañas. La sierra de Carba es el límite que no franquea; al descender por sus faldas septentrionales se encuentra el tipo Mondoñedo. No se extiende hacia el oeste donde la serie de alturas de la sierra de Loba limitan su difusión. Hacia el este no hay hórreos en las tierras llanas (Terra Chá) y húmedas que cruza la carretera de Luga a Abadín. Al norte de éstas, en la dirección de Mondoñedo, alcanza hasta San Juan de Alba y Goiriz. En Gontán se encuentra el tipo de madera, pero sin “galería”; hasta este punto llega el tipo Mondoñedo. Como Villalba ocupa una posición central respecto de estos límites del área y en torno de esta ciudad, que es el centro principal de la comarca de “Terra Chá”, alcanza su mayor densidad, hemos dado su nombre a este tipo de hórreos.
Texto e fotos aportados por Xose María López Ferro, Cronista Oficial do Concello de As Pontes e director do Museo Etnográfico Monte Caxado, a quen agradecemos a sua colaboración desinteresada
Os hórreos de As Pontes de García Rodríguez, según D. Ignacio Martínez Rodríguez, (EL HÓRREO GALLEGO, Montevideo, 1975) No seu libro, Matínez Rodríguez, integra os hórreos do noso Concello de As Pontes en dous tipos: Tipo Cabanas e Tipo Vilalba e dí o seguinte:
TIPOS ESPECIALES 1 TIPO CABAÑAS Es un hórreo semejante por sus dimensiones al mariñán, del que difiere porque su cámara es algo más ancha y un poco más baja; en ambos la dimensión largo es muy aproximada. La suspensión es baja y en esto difiere también de aquél. Sobre muretes transversales (cepas) de mampostería seca o revocada; en muchos casos sobre “cepa maciza” de mampostería, es decir, unha base cerrada y sin aberturas, de igual dimensión que la cámara. Cuando la suspensión es sobre muretes, éstos suelen ensancharse en la mitad inferior, de tal modo que resultan formados por dos partes: la inferior más ancha y la superior de menores dimensiones. Estos muretes llevan “capelas” de pizarra cuadrangulares de poco espesor (0,05), pero en algunos casos son piezas de piedra talladas y entonces de mayor espesor. Cuando la suspensión es sobre “cepa maciza”, la cámara lleva el piso de piedra y éste hace saliente formando un voladizo sobre las cuatro paredes, para cumplir la función de “tornarratos”. Existe tendencia a aprovechar el espacio inferior del hórreo entre los muretes, aunque no se cierra; se ve leña apliada bajo la cámara y protegida por ésta.
La cámara es totalmente de madera, con paredes de “doelas” verticales, dejando entre ellas las aberturas de ventilación, también verticales. Esquinales y barrotes entre tramos, de madera y gruesos para aumentar su resistencia. En algunos hórreos estos esquinales y barrotes son de cemento, por lo cual la cámara es mixta. Uno o dos listones horizontales (faixas) para asegurar las “doelas” por el lado exterior. Cuando la suspensión es sobre muretes lleva dos vigas laterales de madera, de igual longitud que la cámara, que apoyan sobre las “capelas”. Estas vigas no sobresalen en sus extremos como en el tipo mariñán, sino que ajustan exactamente con las transversales; suelen llevar en las esquinas unas grampas de hierro para reformar la unión. Cuando la cámara va sobre “cepa maciza” y el piso es de piedra, estas vigas no son precisas; entre los esquinales y barrotes correspondientes a cada tramo, lleva unas vigas menores a las que van sujetas las “doelas”. Los esquinales y barrotes van espigados en la base de piedra.
E techo es corrientemente de pizarra, pero se ve de teja en la proximidad del límite sur del área de difusión del tipo. Desde Miño, al sur del Eume y Puentedeume hasta Jubia, más al norte hay algunos techos de teja que luego desaparecen y la pizarra se hace exclusiva. Siempre a cuatro aguas, en lo que se diferencia también el mariñán; las dos principales sobre los “costales” con la arista o cumbrera longitudinal y las dos menores sobre los “penales”. Este techo es lo más característico del tipo. Las aristas suelen ir reforzadas con teja. No tiene terminales. La puerta de acceso es única, situada en uno de los lados menores, en lo que difiere del mariñán, que la lleva siempre en uno de los “costales”. En los casos en que descansa sobre “cepa maciza” ésta suele prolongarse longitudinalmente del lado de la puerta formando una escalera con el usual desnivel. En los tipos sobre muretes, la escalera falta.
Las principales variedades del tipo ya se han indicado: suspensión sobre muretes o sobre “cepa maciza”; techo de teja o de pizarrra; cámara totalmente de madera o con esquinales y barrotes de cemento. Existen también diferencias de tamaño, pues si de ordinario es un hórreo bastante chico, se encuentran algunos ejemplares de gran longitud, para aumentar su capacidad, sin modificar el ancho.
El área de difusión entre este tipo no es muy extensa. En el norte de la provincia de La Coruña se extiende desde el río Eume hacia el norte hasta Santa Marta de Ortigueira; no se separa mucho de una línea trazada de esta última localidad a la de Puentedeume. Hacia el oestes se encuentra con el tipo Cedeira, de albañilería, con el cual coexiste en Rioboo, Valdoviño, Cedeira, Aloira y localidades intermedias. Hacia el estes e extiende hasta Iglesia Feita y Santoca, Las Nieves y Faeira. En Vilavella se encuentra con el tipo Villalba. Hacia el sur se observa la transición al tipo mariñán, que domina al sur del Eume. Se encuentran hórreos con techo a cuatro aguas, característica del tipo que describimos, pero no de pizarra sino de teja en Pontedeume, Leiro y Miño. La máxima densidad la observamos entre San Saturnino, Moeche, Abad y Cerdido y con mayor frecuencia sobre “cepa maciza” que sobre muretes en esta zona.
Texto e fotos aportados por Xose María López Ferro, Cronista Oficial do Concello de As Pontes e director do Museo Etnográfico Monte Caxado, a quen agradecemos a sua colaboración desinteresada
Tipos de hórreos de Galicia: Dun xeito xeral, poderíamos dicir que temos dous tipos ou clases de hórreos, os de tipo “galego” e os de tipo “asturiano”. Os primeiros son longos e estreitos, e os segundos de planta cadrada. Os de tipo galego témolos en: Galicia, norte de Portugal e Asturias (nas terras litorais da costa cántabra). Os de tipo asturiano atopámolos en: Asturias, León, Cantabria e en Galicia na provincia de Lugo (concellos de: Navia de Suarna, A Fonsagrada, Ribeira de Piquín, Becerreá, Cervantes…). Noutro tempo cubertos con colmo o mesmo cas pallozas, agora estanse a trocar por lousas de pizarra.
A primeira catologación do hórreo foi feita por Frankowski, no ano 1918. Logo viñeron outras moitas clasificacións feitas por outros autores, mais todos eles tiveron que remitirse á feita por Frankowski. A máis completa clasificación neste campo é a de Martínez Rodríguez, que busca unha definitiva clasificación tipolóxica do hórreo a través de dúas vías,expostas no Congreso Internacional de Xeografía de Río de Xaneiro (1956) e no Coloquio Internacional de Estudios Etnográficos celebrado en Porto (1958). No primeiro (1956), o investigador pontevedrés recurre ás características morfolóxicas do hórreo para establecer unha clasificación basada en: A súa planta, a súa sustentación, as súas superficies laterais, o seu teito, a súa entrada, o material empregado…
No segundo (1958), completa a información recollida no seu primeiro estudo e procede á análise da distribución xeográfica do hórreo, distinguindo os seguintes tipos: A) Hórreos entretecidos en traballos de cesteiría, de planta circular ou alongada (cabazos e cabaceiros). B) Hórreos de madeira: a) Tipo mariñán, estreito, alto, curto e xeralmente pequeno, propio da comarca de As Mariñas. b) Tipo palleira, pequeno, menos alto e máis longo ca o anterior, frecuente nas provincias de Pontevedra e Ourense. c) Tipo “Salnés”, longo e baixo, de forma achatada, habitual entre as rías de Arousa e Pontevedra. d) Tipo bergantiñán, grande, ancho e voluminoso, de sección rectangular, mais relativamente curto. e) Tipo “Cabanas”, semellante ao mariñán, pero máis ancho, localizado ao norte do Eume. f) Tipo “Vilalba” , de planta rectangular, pequeno, estreito e alto, presente no norte de Lugo. g) Tipo “Tui”, de planta rectangular, pequeno e máis ancho que o mariñán, característico do baixo val do Miño. C) Hórreos mixtos de madeira e pedra: a) Tipo “Carral”, rectangular, bastante ancho e longo, con penais de pedra, común na zona situada ao norte de Santiago. b) Tipo “Mondoñedo”, rectangular, semellante ao anterior, pero de menor lonxitude e tamaño, con penais de pedra, frecuente na zona costeira da provincia de Lugo e norte da Coruña. c) Tipo “O Pino”, cadrangular, moi ancho, con tendencia a ter celeiro; atópase nunha zona restrinxida situada ao leste de Santiago. d) Tipo “Amaía”, rectangular, alto e estreito, xeralmente grande, frecuente nunha extensa área do sur da Coruña e norte de Pontevedra. e) Tipo “Pontevedra”, rectangular, estreito, longo e bastante grande, co armazón da cámara de pedra; atopámolo en toda a provincia de Pontevedra e penetra nas da Coruña e Ourense. D) Hórreos de pedra: a) Tipo “Ribadeo”, rectangular, longo, alto e grande, construído sobor do celeiro, propio da Mariña lucense. b) Tipo “San Pedro de Visma”, rectangular, ancho e grande, sobor de celeiro, con fendeduras horizontais, localizado nas proximidades da cidade da Coruña. c) Tipo “Coristanco”, rectangular, grande, bastante ancho, ás veces asentado sobre pés finos e zócalo, con fendeduras horizontais que se consiguen por medio de pezas intercaladas, frecuente na zona de Carballo. d) “Tipo Fisterra”, rectangular, estreito, longo e alto, construído sobre pés sinxelos; atópase nunha zona situada ao oeste da provincia da Coruña. e) Tipo “Noia”, rectangular, estreito e maís curto que o tipo “Fisterra”, con sinxelos pés de madeira e fendeduras horizontais, común na zona de Noia. f) Tipo “Morrazo”, rectangular, normalmente estreito, con fendeduras horizontais, construído sobre pés sinxelos de pedra; localízase ao oeste da provincia de Pontevedra. E) Hórreos de albañileiría: Máis recentes nos que o ladrillo e o cemento tenden a substituir parcial ou totalmente á carpinteiría e a canteiría. Comprenden dous tipos: a) Tipo “Carballo”, rectangular, curto, grande e ancho, construído xeralmente sobor dun celeiro; atópase na zona de Bergantiños. b) Tipo “Cedeira”, rectangular, estreito, alongado e alto, edificado sobre celeiro; presente na zona costeira ao norte da Coruña. Esta tipoloxía de Martínez Rodríguez recolle con bastante precisión as tipoloxías construtivas do hórreo galego e sitúaas xeográficamente.
Texto e fotos aportados por Xose María López Ferro, Cronista Oficial do Concello de As Pontes e director do Museo Etnográfico Monte Caxado, a quen agradecemos a sua colaboración desinteresada.
No seu libro As cruces de pedra na Galiza di Castelao: “O hórreo galego non é simplemente un graneiro, como é o asturián; é unha hucha sagra, que garda o pan de todo o ano(…). A feitura relixiosa dos hórreos galegos provén do respeto que sentimos polo pan. Ningún galego criado na leutura relixiosa pode poñer o seu pé enriba dunha faragulla de broa, que se recolle do chan dándolle un bico, e co mesmo respeto se tratan as espigas do centeo, do trigo e do millo (…). E os hórreos gardan o pan, e por eso teñen a feitura de relicarios. Tanto é así que algunhas veces o piorno está enriba do portalón, porque ten máis virtudes e máis poderío que unha simple cruz”.
Esta afirmación de Castelao é compartida por autores coma Frankowski, Carlé, Frachi ou Bouza Brey, que insisten na semellanza das características arquitectónicas do hórreo cas dun pequeño templo e constatan que estes graneiros constitúen a máis variada e rica manifestación artística popular de Galicia, calificándoos de auténticos monumentos de arte rural.
Estas manifestacións podémolas ver nos soportes enriquecidos con basas, e tamén con capiteis simulados; dos elementos para reforzar a seguridade da coberta, substituídos por remates cóncicos ou prismáticos; das capas, tratadas cunha grande variedade de formas; das padieras das portas, onde se esculpen símbolos relixiosos, adornos florais, medallóns, ou se graba o ano de construción, ou o nome do seu propietario; e das cores aplicadas aos paramentos laterais.
Máis aínda, os soportes decorativos do graneiro non se reducen aos plasmados nas distintas pezas da construción, pois cobra singular importancia a introdución de elementos ornamentais alleos por completo á función utilitaria da edificación, como é o caso das cruces e pináculos de remate da coberta. “A cruz dos hórreos deseméllase da que santifica os fogares, porque non ten virtudes profiláiticas, senón consagratorias” –di Castelao na obra citada.
Por Galicia adiante, estas cruces, apoiadas en bases prismáticas de pouca altura, ás veces adornadas con diversas molduras que nos hórreos de madeira se simplifican ou substitúen por custodias, cálices ou campanarios siluetados nun tablón de madeira, ofrecen numerosas variantes, dende as solucións máis simples ás máis traballadas mostras ornamentais do barroco galego; nalgúns casos aparecen acompañadas de elementos máis complexos que os pináculos antes mencionados, como animais, reloxios de sol, estátuas de santos, e incluso imitacións de campanarios.
Texto e fotos aportados por Xose María López Ferro, Cronista Oficial do Concello de As Pontes e director do Museo Etnográfico Monte Caxado, a quen agradecemos a sua colaboración desinteresada.